Archive for the ‘Salud Femenina’ Category

Los males de la mente femenina

Written by salud mujer on Saturday, July 2nd, 2011 in Salud Femenina.

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Los males de la mente femenina

  • Los hombres sufren más alcoholismo y trastornos de la personalidad
  • Aumenta la preocupación por el papel que juega el género en la salud mental

Patricia Matey

Sólo son tópicos y machistas. Frasecillas del tipo “ya estamos con las hormonas”, “es que os coméis la cabeza”… resultan falsas además de ‘cansinas’. Se diga lo que se diga, las mujeres no enferman mentalmente más que los hombres, y mucho menos por culpa de los estrógenos.

Sin embargo, ellas sí corren más riesgo de sufrir ciertas patologías psiquiátricas debido a la discriminación, la violencia de género o los abusos sexuales. Estos son algunos de los factores sociales que hacen que la población femenina siga teniendo más posibilidades de sufrir depresión, alteraciones del estado de ánimo o trastornos en la alimentación. Los hombres, en cambio, padecen más alcoholismo, trastornos de la personalidad y comportamientos violentos.

Dolores Morón, adjunta al Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico de Madrid aclara a ELMUNDO.es que “la genética y la biología están detrás de estos trastornos, pero también son determinantes los factores de tipo social. Sin embargo, estos últimos no juegan un papel tan importante en otras enfermedades como la esquizofrenia o el trastorno bipolar”.

De la misma opinión se muestra Carmen Leal, catedrática de Psiquiatría de la Universidad de Valencia y jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico de la misma ciudad. “Efectivamente, la depresión es dos veces más frecuente en las mujeres en todos los países y aunque los motivos últimos de esta diferencia se desconocen sabemos que la causa es multifactorial. Por ejemplo, las hormonas sí juegan un papel en la depresión posparto, como también lo juega la sobrecarga emocional y laboral que supone ser cuidadora en los trastornos depresivos o la ansiedad. En España, son casi siempre ellas las que cuidan las 24 horas del día a los hijos con patologías graves o a los familiares con demencias. Esto tiene un alto coste psíquico”, determina.

Factores sociales

No sólo. “Antes de la revolución industrial, la mujer se deprimía porque se quedaba en casa, no trabajaba y su autoestima estaba baja. Ahora se deprime porque su jornada no acaba nunca, debido a que no se comparten las tareas. Ellas creen que no hacen todo lo que deberían en el trabajo ni en casa, y esto les genera sentimientos de culpa, además de disminuir su amor propio”, aclara la psiquiatra del Clínico.

Todos estos factores ambientales y sociales van a ser debatidos por los especialistas durante la celebración del 4 Congreso Mundial de la Salud Mental de la Mujer , que acaba de arrancar en la capital y que cuenta con cerca de 1.000 asistentes. En él, y a lo largo de tres días, psiquiatras, endocrinólogos, psicólogos, profesionales en salud mental, investigadores y responsables gubernamentales, entre otros, abordarán temas como la influencia de la violencia doméstica, los abusos sexuales o la cultura en la mente de las mujeres, la depresión, las psicosis, la esquizofrenia o cómo el embarazo en distintas patologías psíquicas.

“Este congreso es una muestra de lo mucho que en los últimos años está aumentando la preocupación por el papel que juega el género en la salud mental y en los problemas psicológicos y emocionales”, reconoce al doctora Leal. De hecho, la Organización Mundial de la Salud reconoce “que el género determina de manera fundamental la salud mental y las enfermedades psiquiátricas. Se ha prestado más atención a la morbilidad asociada a ellas que a los determinantes específicos de cada género y los mecanismos que promueven y protegen la salud mental y fomentan la resistencia al estrés y a la adversidad”.

Lo primero, prevenir

Tanto la doctora Leal como Dolores Morón reconocen que la mejor medicina “es la prevención, por lo que el reto de la salud mental de las mujeres reside en que los determinantes sociales se igualen a los de los hombres. Para ello es necesario formar a los niños y niñas en la igualdad. Se trata, en definitiva, de tener una buena salud social”, apostilla la doctora Morón.

Manuel Bousoño, profesor de psiquiatría de la Universidad de Oviedo, reconoce que se puede hacer aún más. “Los pediatras juegan un papel muy importante a la hora de prevenir enfermedades mentales en la edad adulta. La detección precoz, por ejemplo, de abusos psicológicos o de otro tipo puede servir para su pronto tratamiento, minimizando así los daños que ocasiona el estrés postraumático en el cerebro”.

También es importante “que se conozcan los aspectos diferenciales de una enfermedad en la mujer y en el hombre. Por ejemplo, la esquizofrenia tiene un curso distinto en ellas que en ellos. En las mujeres no es tan llamativa, intervienen otros aspectos cognitivos y afectivos, lo que hace que muchos casos pasen desapercibidos, de ahí la importancia de estar alerta ante determinadas señales”, agrega el experto.

elmundo.es

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Las irregularidades menstruales esconden problemas de salud

Written by salud mujer on Tuesday, June 21st, 2011 in Salud Femenina.

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Las irregularidades menstruales esconden problemas de salud

Los ciclos irregulares pueden ser señal de anomalías metabólicas como la diabetes

A pocas mujeres el ciclo menstrual les dura 28 días, que sería la cifra más exacta. En general, se registra una oscilación normal de 21 y 40 días. Más allá de este número se considera que el período es irregular. Siempre se ha pensado que estas alteraciones tras la menarquia (la primera regla) son habituales, porque pasa algún tiempo hasta que el organismo se regula. No obstante, un estudio afirma que la oligomenorrea (ciclo menstrual que dura entre 36 y 90 días) o la amenorrea (más de 90 días o ausencia de regla) podrían deberse a alteraciones metabólicas o señales de posibles enfermedades futuras. Por este motivo, ante cualquier desarreglo, los especialistas insisten en la importancia de acudir al ginecólogo.

Por NÚRIA LLAVINA RUBIO

Tras la menarquia o primera menstruación en la adolescencia, la irregularidad menstrual se entiende como un hecho normal y se justifica por una hipotética regularización hormonal que se estabiliza con los años. Sn embargo, investigadores del National Heart Lung and Blood Institute, de Estados Unidos, han publicado en la revista ‘Fertility and Sterility’ las conclusiones de un estudio (“Ramifications of adolescent menstrual cycles more than 42 days in young adults”) que asegura que estas alteraciones podrían reflejar una propensión al sobrepeso o a la obesidad, así como ser signos tempranos de diabetes y enfermedad cardiovascular.

Otros científicos estadounidenses del hospital Brigham and Women, en Boston, han llegado a resultados parecidos, tal y como plasman en el artículo “Long or Highly Irregular Menstrual Cycles as a Marker for Risk of Type 2 Diabetes Mellitus”, publicado en ‘Journal of the American Medical Association’.

Regla irregular y diabetes

En el primer trabajo se midieron durante varios años los niveles de distintas hormonas sexuales en 370 niñas a partir de 14 años. También se hicieron determinaciones de niveles de glucosa y de insulina, cifras de presión arterial, peso, altura y perímetro abdominal. Se consideraron menstruaciones irregulares aquellas con una diferencia entre ciclos de más de 42 días. El porcentaje de chicas con períodos alterados fue solo de un 2% y se detectó que las afectadas pesaban más que el resto a los 14 años y engordaron más durante los años de estudio. También tenían niveles mayores de testosterona, la hormona sexual masculina. A los 25 años, las participantes con tres o más períodos irregulares registraban un índice de masa corporal de 37,8 (obesidad grave) y mayores niveles de glucemia e insulina.

Una causa que explicaría tales efectos en el organismo es que los ovarios podrían responder a cambios en el metabolismo, como el aumento de los niveles de insulina. Los problemas menstruales serían posteriores a los síntomas indicativos de diabetes. Ello pone en evidencia que los cambios en el ciclo menstrual están provocados por alteraciones metabólicas. El segundo estudio, por su lado, concluye que el motivo puede estar en que las irregularidades se deben a anomalías metabólicas que aumentan el riesgo de resistencia a la insulina, lo que a su vez dificulta la capacidad del cuerpo para procesar la glucosa y favorece el desarrollo de la diabetes.

Hasta ahora, esta relación se conocía en mujeres adultas y se sabía de otras causas, ya que las irregularidades menstruales se asocian a menudo con factores emocionales vinculados a situaciones de estrés, ansiedad o angustia, que alteran la producción hormonal y trastornan el proceso ovulatorio. También se habían relacionado con alteraciones del útero, los ovarios o el endometrio, como miomas, fibromas o quistes.

Ambos trabajos sugieren que se podrían identificar estas señales mucho antes, para tomar medidas de prevención que minimicen las complicaciones, como cambios en el estilo de vida, o iniciar los tratamientos oportunos. Los investigadores del National Heart Lung and Blood Institute quieren dejar claro que los resultados no prueban que los períodos irregulares favorezcan la obesidad en niñas o altos niveles de glucosa o insulina, sino que podría ser una señal de alarma de mal funcionamiento metabólico.

Del ovario poliquístico a complicaciones metabólicas

Según el Grupo de la Infancia y la Adolescencia de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, las irregularidades menstruales son un factor de riesgo para el desarrollo del síndrome del ovario poliquístico (SOP), un trastorno hormonal que, si no se trata, puede llegar a causar infertilidad y obesidad. Este, a su vez, provocaría diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular. Los datos coinciden con el primer trabajo estadounidense mencionado, ya que señalan la relación directa entre la irregularidad en los ciclos y esta afección en los ovarios.

Bajar de peso ha demostrado ser el mejor método no farmacológico frente a la diabetes, la hipertensión arterial y los niveles de colesterol perjudicial alto y, en consecuencia, frente al ovario poliquístico. Una pérdida de peso del 5% del peso corporal total mejora el desequilibrio hormonal y reduce los problemas de fertilidad. Tratar de lograr la regularización de los períodos menstruales es otra estrategia habitual.

Evitar las irregularidades

Para evitar las alteraciones en el período menstrual, a menudo basta con disminuir los niveles de estrés, seguir una nutrición adecuada y añadir complementos nutricionales que ayuden a equilibrar los trastornos hormonales. Las modificaciones en la dieta se basan, sobre todo, en la disminución de la ingesta de carbohidratos refinados. En caso de deficiencias nutricionales, el especialista puede sugerir complementos de calcio, magnesio o aceite de pescado. También se recomienda el ejercicio regular, aunque moderado. Estas recomendaciones no son más que pautas de hábitos saludables de prevención de muchas otras afecciones, como la diabetes, la hipertensión o enfermedades cardiovasculares.

Pero, ¿los períodos irregulares causan aumento de peso y del nivel de glucemia? ¿Son un indicador de futuros problemas de salud? Quizá con este estudio sea aún demasiado pronto para asegurarlo. No obstante, es un buen indicador para dar importancia a los períodos irregulares en pacientes jóvenes e intervenir con medidas de prevención temprana contra estas enfermedades.

MENARQUIA PRECOZ

No solo una regla irregular puede prever posibles problemas en la adultez. También la menarquia precoz se ha asociado con problemas respiratorios, como asma, en años posteriores. Así concluye un estudio europeo publicado en ‘American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine’, en el que han participado investigadores españoles del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) y de la Univesitat Pompeu Fabra, en Barcelona. Este es un trabajo multicéntrico titulado “Encuesta de Salud Respiratoria en la Comunidad Europea (ECRHS)”.

Los resultados relacionan una menarquia temprana con una menor estatura y mayor peso. El hecho de relacionar menstruación con alteraciones respiratorias sugiere que en el sistema respiratorio influyen factores metabólicos y hormonales. Tras estos hallazgos, los investigadores recomiendan vigilar con mayor atención los síntomas asmáticos en adolescentes que tienen su primera regla muy jóvenes.

consumer.es

Imágenes de delfines

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La meditación podría a ayudar a las mujeres a lidiar con los sofocos

Written by salud mujer on Wednesday, June 15th, 2011 in Salud Femenina.

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La meditación podría a ayudar a las mujeres a lidiar con los sofocos

El entrenamiento de la mente reduce la molestia, no la intensidad, de los síntomas de la menopausia

Por Ellin Holohan
Reportero de Healthday

VIERNES, 3 de junio (HealthDay News/HolaDoctor) Una técnica de medicación fácil de aprender puede ayudar a aliviar los sofocos, sudores nocturnos y el insomnio de la menopausia, según un nuevo estudio.

Una investigación de la Universidad de Massachusets mostró que el entrenamiento de la mente, basado en un concepto de meditación budista, redujo el estrés asociado a los sofocos y mejoró el funcionamiento físico, psicosocial y sexual.

“Los hallazgos son importantes porque la terapia de reemplazo hormonal utilizada en el pasado para tratar los síntomas de la menopausia, se ha asociado a riesgos de salud”, dijo el autor del estudio, James Carmody, profesor asociado de medicina en la división de medicina preventiva y conductual.

Cerca de 40 por ciento de las mujeres menopáusicas sufren de sofocos y sudores nocturnos, los cuales afectan su calidad de vida, señalaron los investigadores. Pero ya que la terapia de reemplazo hormonal se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, cáncer de mama y accidente cerebrovascular, Carmody señaló que “no sólo las mujeres están buscando tratamientos alternos, sino que es una prioridad de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) encontrar tratamientos conductuales”.

No se ha encontrado ningún otro tratamiento que sustituya la terapia hormonal, según el estudio, pero la meditación parece ayudar a que las mujeres ser “menos reactivas” a los síntomas de la menopausia.

La terapia de meditación ayuda a enfocarse en el presente. Los practicantes de esta técnica evitan emitir juicios y simplemente aceptan lo que esté pasando por sus mentes mientras se concentran en cada respiración. La técnica no es difícil de aprender, pero requiere cierta disciplina al inicio, señalaron los expertos.

Los investigadores trataron de influenciar la reacción de las mujeres a los síntomas, “incluyendo estrés psicológico, verguenza social y ansiedad”.

“Queríamos ver si podíamos influir en la resistencia de las mujeres en respuesta a estos síntomas”, explicó Carmody. “No estábamos tratando de afectar a los propios síntomas, a pesar de que sí hubo cierto efecto en ellos también.”

El estudio dividió a 110 mujeres con edades entre 47 y 69 en dos grupos, uno recibiendo el entrenamiento, y el otro “en lista de espera” para aprender la técnica.

Los participantes llenaron cuestionarios para determinar factores que influyen en los sofocos, como el consumo de alcohol, el yoga y el ejercicio.

Los investigadores también midieron cuatro dimensiones de la calidad de vida: física, psicosocial, vasomotora (sofocos) y función sexual. Las mujeres calificaron cuánto les molestaban los síntomas en una escala de cuatro puntos que van desde “nada” hasta “extremadamente”. Llevaron diarios en donde anotaban el número e intensidad de sofocos y sudores nocturnos. En promedio, las mujeres tenían cinco o más sofocos moderados a severos por día cuando inició el estudio.

Después de tomar clases una vez por semana durante ocho semanas y un día completo de entrenamiento, el grupo de entrenamiento tuvo en promedio una disminución de 15 por ciento en cuánto los síntomas les molestaban versus 7 por ciento en el grupo control. Si bien la intensidad de los sofocos no difirió significativamente, el grupo de entrenamiento informó un mejor sueño y menos ansiedad y estrés percibido.

Al inicio del estudio, que se desarrolló entre noviembre de 2005 y septiembre de 2007, las participantes tenían problemas de sueño “clínicamente significativos”. La mejora de la calidad del sueño fue un resultado importante, según el estudio.

“Lo que más nos sorprendió fue el efecto sobre el sueño”, dijo Carmody, teniendo en cuenta que el entrenamiento en meditación fue tan efectivo como la terapia de reemplazo hormonal para reducir el insomnio.

Otro experto alabó el estudio por utilizar la “conexión mente-cuerpo” para ayudar a las mujeres con síntomas graves de la menopausia, pero “sin efectos secundarios”.

“Sabemos acerca de la conexión entre la mente y el cuerpo”, dijo el Dr. Jill M. Rabin. “Estamos apenas comenzando a liberar el poder de la mente para tener un impacto en nuestro ser fisiológico.”

Los autores del estudio fueron “autocríticos con relación a las limitaciones del estudio”, dijo Rabin, jefe de la división de atención ambulatoria y director de uroginecología en el Centro Médico Judío de Long Island (Long Island Jewish Mecial Center). Entre otras cosas, el estudio carecía de un programa de control de grupo activo, escribieron.

Tomando en cuenta que las mujeres eran en su mayoría blancas y tenían un alto nivel educativo, Rabin dijo que se necesitan aún más estudios par a ver si los resultados se aplican a la población en general.

“No es que los resultados no apliquen, o que serán diferentes para una población diferente”, dijo. “Simplemente no lo sabemos.”

La investigación está publicada en la edición de junio de la revista Menopause.

healthfinder.gov

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La salud de la mujer

Written by salud mujer on Tuesday, March 15th, 2011 in Salud Femenina.


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La salud de la mujer

Aunque ellas tienen una esperanza de vida mayor, aspectos sociales y sanitarios hacen que su calidad sea menor que la de los hombres

Son muchos los aspectos relacionados con los problemas de salud que comparten ambos sexos. Sin embargo, en el caso de algunas enfermedades, difieren los factores de riesgo, los síntomas y las señales. Además, algunas son más frecuentes entre las mujeres, como la artritis, la obesidad y la depresión. De la misma manera, un tumor les afecta más a ellas: el cáncer de mama. Incluso patologías que hasta hace poco eran exclusivas del sexo masculino, han dejado de serlo por factores sociales, como el acceso al mundo laboral y los hábitos tóxicos, entre otros, que ellas han adoptado.

* Autor: Por MONTSE ARBOIX

Los roles que desarrolla la mujer en la sociedad son numerosos: profesional, compañera, hija, madre, ama de casa… A ello hay que sumar los cambios fisiológicos por los que pasa su organismo durante su vida: menarquía (primera menstruación), maternidad, menopausia y envejecimiento. Todo ello provoca cambios que pueden afectar en mayor o menor grado a su salud física y psíquica. Ellas tienen una mayor esperanza de vida en la mayoría de países, pero factores sanitarios y sociales hacen que la calidad de ésta sea menor. Desigualdades en investigación médica -que de manera tradicional ha escogido al hombre como estándar de tratamiento, sin tener en cuenta las diferencias fisiológicas-, en la atención y en las prácticas sanitarias básicas aumentan los riesgos para la salud de las mujeres.

La salud de ellas en el mundo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los datos disponibles sobre la salud de las mujeres en todo el mundo no confieren un escenario demasiado alentador. A pesar de que la tasa de tabaquismo es 10 veces mayor entre los hombres, el consumo de tabaco en las jóvenes de los países en desarrollo aumenta de forma exponencial y los porcentajes de abandono de este hábito pernicioso son menores en féminas, la terapia sustitutiva con nicotina es menos eficaz y las recaídas, más frecuentes que en ellos.

El 61% de los adultos infectados por el VIH en África subsahariana son mujeres. En el Caribe la tasa es del 43% y decrece la proporción, aunque está en incremento progresivo, en América Latina, Asia y Europa Oriental. Entre un 15% y un 71% de las mujeres han sufrido violencia física o sexual por su pareja en algún momento de sus vidas. Este panorama se registra en todas las clases sociales y en todos los niveles económicos, con graves resultados en su salud física y psíquica: embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual (ETS), depresión y enfermedades crónicas. Algunas investigaciones incluso apuntan que la quinta parte de las mujeres de todo el mundo han sufrido abusos sexuales antes de los 15 años.

Las cifras que se extraen del último informe de la OMS detallan que las bodas a edades tempranas disminuyen, pero en esta década todavía alrededor de 100 millones de niñas se casarán antes de cumplir 18 años. Estas niñas carecen de conocimientos en salud sexual y tienen mayor riesgo de contraer ETS. Como resultado, cada año 14 millones de adolescentes se convierten en madres. De ellas, más del 90% viven en países en desarrollo. La salud materna también obtiene una mala nota: cada día, en todo el mundo, 1.600 mujeres y más de 10.000 recién nacidos mueren por complicaciones durante el embarazo y el parto que se podrían prevenir. Como en la mayoría de las cuestiones, los países en desarrollo se llevan la peor parte: en ellos se registran el 99% de los casos de mortalidad materna y el 90% de los fallecimientos neonatales.

Está demostrado de forma fehaciente que respirar aire contaminado afecta a la salud de cualquier individuo. El humo que se genera al cocinar en fuegos o cocinas tradicionales provoca la nada desdeñable cifra de 500.000 fallecimientos, de los 1.300.000 registrados cada año por enfermedad respiratoria obstructiva crónica. La mayoría de estas muertes afectan a mujeres, que se encargan de la alimentación de la familia. Solo un 12% de las muertes en hombres por este tipo de neumonía están relacionadas con el humo de interiores. Las embarazadas expuestas a contaminantes volátiles tienen mayor riesgo de sufrir parto prematuro, de tener un bebé con bajo peso o de muerte intrauterina.

En mujeres de todo el mundo, de cualquier su edad, el riesgo de discapacidad visual es mayor, comparado con los hombres. A este hecho se suma un acceso más deficiente al tratamiento de enfermedades oculares, tanto desde los servicios de salud como por el desconocimiento del valor de la cirugía o de otras terapias oculares.

Menos casos de cáncer de mama

El cáncer de mama es el más frecuente en las mujeres de todo el mundo. Sin embargo, debido a la mayor esperanza de vida, la adopción de hábitos tóxicos y modos de vida occidentales, aumenta de manera significativa en los países en desarrollo. En las zonas más pobres del planeta, a pesar de que las medidas de prevención con campañas de detección precoz reducen el número de casos, el diagnóstico se realiza, a menudo, en fases muy avanzadas de la neoplasia. Las estrategias aconsejadas para estos países son: la educación sobre cuáles son los primeros signos y síntomas y la exploración de mamas, ya que las técnicas de imagen son muy costosas y carecen de una adecuada infraestructura sanitaria.

Pero aunque estos sean datos desalentadores, en los países desarrollados se detecta una disminución de la incidencia del cáncer de mama. Por primera vez desde la década de los noventa del siglo pasado, cuando los programas de cribado con mamografía junto con el envejecimiento progresivo de la población habían provocado un despunte en el número de afectadas, las cifras empiezan a decrecer. Los últimos estudios señalan que este hecho se debe al desuso de la terapia hormonal sustitutiva (TSH).

Entre los años noventa del siglo pasado y principios del año 2000, se realizaron muchas investigaciones al respecto, que apuntaban que este incremento podría deberse a la utilización hormonal. La TSH empezó a aplicarse en 1947 en pacientes pre y posmenopáusicas para prevenir o tratar el gran abanico de síntomas relacionados con la menopausia: sofocos, osteoporosis, riesgo de algunas enfermedades cardiovasculares y sequedad vaginal, entre otros.

Sin embargo, una investigación realizada en la Northwestern University de Chicago y la Clínica Mayo (EE.UU.), publicada en ‘The Journal of American Medical Association’ en 1999, demostraba entonces que los estrógenos estaban asociados al cáncer de mama. Las mujeres posmenopáusicas que habían utilizado THS durante 5 años o menos tenían un 80% más de riesgo de padecer cáncer de mama que quienes no la habían utilizado. Si la habían usado durante más de 5 años, este riesgo crecía hasta el 165%.

Según publicaba en 2007 en ‘New England Journal of Medicine’ el grupo de investigación liderado por Donald Berry, del Centro Oncológico M.D. Anderson de la Universidad de Tejas, en Houston (EE.UU.), la disminución de la incidencia de cáncer de seno empezó a mediados de 2002 y se mantuvo después de 2003. La disminución después de suspender la terapia hormonal ocurrió solo en mujeres mayores de 50 años y era más evidente en quienes tenían tumores que necesitan estrógeno para crecer y multiplicarse. Tras la publicación de los primeros resultados, a partir de 2003, muchos especialistas empezaron a desaconsejar su uso.

SALUD MENTAL EN FEMENINO

Las últimas investigaciones sobre la salud psíquica y social de la comunidad han señalado que, igual que sucede con otros problemas de salud, las mujeres tienen más posibilidades de sufrir determinados trastornos mentales. Ansiedad, depresión u otras consecuencias derivadas de episodios de violencia de género y del consumo de sustancias tóxicas destacan en una larga lista. Parece que la depresión y la ansiedad, junto con el agotamiento psicológico, se dan más entre el sexo femenino. También con más frecuencia sufren trastorno obsesivo compulsivo, síntomas somáticos o crisis de pánico. Por el contrario, los hombres padecen más a menudo personalidad antisocial y adicción al alcohol.

Ante un trastorno mental, también hay discrepancias intersexuales en cuanto el momento y la manera de buscar ayuda, el origen de la enfermedad y su desarrollo, las causas sociales y la distinta forma de reconocer y enfrentarse al agotamiento. Si la mujer, además, vive en malas condiciones sociales y ambientales, con un nivel bajo de ingresos y de educación, y carece de relaciones familiares o conyugales óptimas, tiene más probabilidades de padecer un trastorno mental. Algunos especialistas argumentan que ser mujer y tener una condición socioeconómica baja determina de manera decisiva la mala salud mental.

consumer.es

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Expertos publican nuevas directrices sobre la enfermedad cardiaca para las mujeres

La recomendación de la American Heart Association recalca la prevención con dieta, ejercicio y control del peso

Por Jenifer Goodwin
Reportero de Healthday

MARTES, 15 de febrero (HealthDay News/HolaDoctor) — Según la American Heart Association, prevenir ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares es muy similar para los hombres y las mujeres. Sin embargo, hay algunas diferencias pequeñas pero importantes.

Cada año, 55,000 mujeres más que hombres sufren un accidente cerebrovascular en los EE. UU. Los hombres tienen más probabilidades de sufrir un ataque cardiaco.

Un factor de riesgo importante para el accidente cerebrovascular es la fibrilación auricular, un ritmo cardiaco anormal que incrementa el riesgo de una mujer de sufrir un accidente cerebrovascular entre cinco y seis veces. Para prevenir el accidente cerebrovascular, las mujeres deben asegurarse de haber consultado a su médico y de estar tomando los medicamentos adecuados para controlar la fibrilación auricular, según las directrices.

Las mujeres también tienen otros factores de riesgo únicos que pueden incrementar las probabilidades de accidente cerebrovascular, como el embarazo, las pastillas anticonceptivas y la terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia.

Ciertas complicaciones del embarazo, como la preeclampsia (hipertensión y proteinuria), embarazo prematuro, tener un bebé pequeño para su edad gestacional y diabetes de la gestación, se relacionan con problemas cardiacos posteriores, algo que las mujeres y sus médicos no saben.

“Consideramos el embarazo como una prueba de esfuerzo físico y metabólico. Las complicaciones son como perder la prueba”, aseguró la Dra. Lori Mosca, presidenta del comité que escribió las directrices y director de cardiología preventiva del Hospital Presbiteriano de Nueva York. “Se trata de un indicador precoz de un problema y existe un mecanismo común entre las complicaciones del embarazo y la enfermedad cardiovascular, la disfunción metabólica y vascular”.

Las nuevas directrices para prevenir la enfermedad cardiaca en las mujeres aparecen en línea y en la edición impresa del 21 de marzo de Circulation.

La enfermedad cardiaca es la causa principal de muerte para las mujeres, pero apenas el 54 por ciento de ellas lo sabían en 2009, según la información de respaldo del estudio. Aún así, esta conciencia ha aumentado sustancialmente desde 1997, cuando apenas el 30 por ciento sabía que la enfermedad cardiaca no era principalmente una “enfermedad masculina”, anotaron los autores.

Además, los índices crecientes de obesidad y diabetes amenazan con abrumar las mejoras.

Los investigadores han hallado que dos de cada tres mujeres mayores de veinte tienen exceso de peso o son obesos. Además, luego de reducirse durante cuatro décadas, los índices de muerte por enfermedad cardiaca parecen estar aumentando entre mujeres estadounidenses entre los 35 y los 54.

Las mujeres negras han resultado particularmente afectadas por la hipertensión y la enfermedad cardiaca, mientras que las hispanas han más que duplicado los índices de diabetes frente a las blancas no hispanas (12.7 por ciento frente a 6.5 por cierto).

Para reducir el riesgo de enfermedad cardiaca, las mujeres deben mantener su colesterol total en 200 mg/dl o menos, la presión arterial en 120/80 mm Hg y tener glucemia en ayunas por debajo de 100 mg/dl.

Las mujeres deben mantener un índice de masa corporal de menos de 25 y evitar fumar, reducir la sal, comer muchas frutas, verduras y granos enteros, y hacer al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana o 75 minutos de actividad vigorosa, según las directrices.

Los estudios han demostrado que apenas cerca del cuatro por ciento de las mujeres entre 50 y 79 hacen todas estas cosas, y se les considera en el riesgo más bajo de enfermedad cardiaca, el 72 por ciento tenía “algo de riesgo” de enfermedad cardiaca, mientras que el 11 por ciento tenía un riesgo elevado, que se define como una probabilidad de 20 por ciento o más de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular en los próximos diez años.

Entre otras actualizaciones de las directrices para 2011 se encuentran las siguientes:

  • Reconocimiento de que enfermedades como el lupus y la artritis reumatoide incrementan el riesgo de enfermedad cardiaca en las mujeres.
  • Hay poca evidencia de que el uso de terapia de reemplazo hormonal, antioxidantes y ácido fólico prevengan la enfermedad cardiaca en las mujeres, además de que hay evidencia de daño potencial. Tampoco hay suficiente evidencia de que el uso rutinario de aspirina en baja dosis para prevenir ataques cardiacos sea efectivo para las mujeres.

La evidencia científica sobre las mujeres y la enfermedad cardiaca sigue siendo limitada. “Las mujeres que vemos usualmente están más enfermas, son mayores y tienen más comorbilidades que las que participan en ensayos clínicos”, aseguró Mosca. Por ejemplo, las mujeres tienden a experimentar más efectos secundarios por las estatinas. “No hay evidencia lo suficientemente sólida para el uso de las estatinas como prevención primaria en las mujeres”, dijo. “Queremos que ensayos futuros publiquen datos por sexo, no solo para los beneficios, sino también para los efectos secundarios”.

La Dra. Annabelle Volgman, directora médica del Centro Cardiaco para Mujeres Rush de Chicago, aseguró que aún queda mucho camino por recorrer para asegurar que las mujeres entiendan el riesgo de enfermedad cardiaca.

“El 54 por ciento de las mujeres conocen el riesgo, pero eso significa que el 46 por ciento de las mujeres aún no saben que es la causa principal de muerte”, aseguró Volgman. “Y aunque ha habido una reducción en los índices de mortalidad por enfermedad cardiaca en las mujeres, estamos viendo más mujeres jóvenes de entre 35 y 54 que sufren accidentes cerebrovasculares”.

Pradaxa (dabigatrán) es una buena alternativa a Coumadin (warfarina) para tratar la fibrilación auricular.

“He encontrado que las mujeres se muestran más reacias a tomar medicamentos que los hombres. Yo siempre digo que es como Prada pero con ‘xa’ al final”, señaló Volgman.

healthfinder.gov

La lactancia previene el cáncer y osteoporosis en las madres

Written by salud mujer on Tuesday, January 11th, 2011 in Salud Femenina.


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La lactancia previene el cáncer y osteoporosis en las madres

La lactancia generalmente se asocia a la buena salud del bebé pero las mujeres también se benefician mucho de este hábito tan natural, ya que amamantar al hijo disminuye el riesgo de que las madres sufran distintos tipos de cáncer y osteoporosis.

A dichas conclusiones llegó la Asociación de Nutricionistas de Australia, que emitió un comunicado subrayando que amamantar es excelente para la salud del bebé y de la madre. Claire Hewat detalló que la lactancia beneficia a una mujer aun años después de haberla concluido.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los bebés se alimenten exclusivamente a través de la lactancia hasta los seis meses de edad, y que combinen la leche materna y alimentos complementarios hasta los dos años o más.

MENOS CÁNCER Y OSTEOPOROSIS

Los especialistas dijeron que solo el 80% de los niños toman leche materna en los primeros años de vida, pero esta cifra baja al 56% a los tres meses y al 14% a los seis meses. A su vez, las mujeres de áreas socioeconómicas más bajas muestran tasas menores de lactancia.

Hewat lamentó esta situación ya que “las madres que amamantan tienen un riesgo menor de sufrir de cáncer de mama, cáncer de ovario y osteoporosis. La lactancia también mejora el sistema inmune, mejora la recuperación tras el parto y ayuda a que la madre pierda el peso ganado durante el embarazo”.

LA ALIMENTACIÓN DE LA MADRE

La especialista Kate Di Prima dijo que muchas mujeres no cuentan con el apoyo necesario para seguir amamantando a sus hijos durante varios meses. Explicó que una preocupación muy frecuente es cómo deben las madres alimentarse durante los meses de la lactancia.

“Las mamás no necesitan comer muchos alimentos extras o especiales para producir leche materna. Una dieta sana las ayudará a producir leche con el equilibrio adecuado de energía, proteínas y vitaminas y ayudará a la madre a sentirse mejor y tener más vitalidad”, explicó.

En ese sentido, detalló que la alimentación de una mujer en lactancia debe incluir:

* Frutas y verduras

* Panes y cereales integrales

* Cantidades moderadas de productos lácteos descremados

* Carne magra o alternativas como legumbres

prensalibre.com
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Osteoporosis: tras el diagnóstico y tratamiento precoz

Written by salud mujer on Thursday, December 30th, 2010 in Salud Femenina.

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Osteoporosis: tras el diagnóstico y tratamiento precoz

Empezar la terapia de forma temprana disminuye a la mitad el riesgo de fractura

La menopausia se asocia a una disminución de la masa ósea y, con ello, a un deterioro de la microarquitectura de los huesos. Se estima que a partir de los 40 años, hombres y mujeres pierden hasta un 1% anual de la masa ósea, aunque en ellas este porcentaje puede alcanzar hasta el 5%, más aún de 5 a 10 años después del inicio de la menopausia. La osteoporosis es muy frecuente entre los 50 y 65 años, y se prevé que más de la mitad de las mujeres españolas padecerá osteoporosis posmenopáusica. Cada año, en nuestro país se le atribuyen 90.000 fracturas de cadera y 500.000 de vértebra. Para reducir sus terribles consecuencias, especialistas de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), en sus últimas jornadas dedicadas a la prevención de esta enfermedad esquelética, insisten en la importancia del diagnóstico precoz y la instauración de medidas correctoras cuanto antes.

Autor: Por MONTSE ARBOIX
Fecha de publicación: 26 de noviembre de 2010

No es exclusiva de las mujeres, pero éstas son más propensas a padecer osteoporosis debido a la disminución drástica de los niveles de estrógenos durante la menopausia. Ser mujer, de constitución delgada y con poca masa muscular, tener la menopausia de forma precoz (antes de los 45 años), antecedentes familiares de la enfermedad, haber sufrido fracturas anteriores o enfermedades como anorexia nerviosa, síndrome de Cushing, diabetes tipo 1, artritis reumatoide, EPOC, enfermedades hepáticas crónicas, insuficiencia ovárica, alteraciones en las glándulas tiroides o diabetes son factores intrínsecos que aumentan las posibilidades de desarrollar esta enfermedad esquelética.

Entre los factores que se relacionan con el estilo de vida y, por ello, que son modificables, figuran un déficit de calcio (la masa ósea en la edad adulta está condicionada por la ingesta de calcio, sobre todo, durante el desarrollo de los huesos), ser fumador, ingesta abusiva de alcohol y café, una vida sedentaria, vivir en zonas de clima poco soleado, un bajo nivel socioeconómico (más en un ambiente rural) asociado a una dieta insuficiente o tratamientos continuados de ciertos medicamentos (glucocorticoides, hormonas tiroideas y anticonvulsivos).

Diagnóstico precoz

En el marco de las V Jornadas Nacionales de Osteoporosis y Climaterio, organizadas en Valencia por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), se ha apuntado que un correcto diagnóstico y tratamiento preventivo reduce la incidencia de osteoporosis y permite, incluso, disminuir el riesgo de fractura. Para hacer eco de la importancia del abordaje precoz, bajo el lema “Cuida tus huesos desde el inicio de la menopausia” se quiere concienciar a las mujeres, a las autoridades sanitarias y al resto de los ciudadanos sobre la importancia de seguir un estilo de vida saludable y someterse a revisiones de manera regular para detectar los indicios de la enfermedad cuanto antes y adoptar las medidas oportunas.

Debido a la importante asociación entre la disminución de la masa ósea y el riesgo de fracturas, la detección precoz es clave. Es la única manera de prevenir la enfermedad y sus consecuencias. Para ello, se efectúa una prueba denominada densiometría ósea o DEXA, que se basa en la cantidad de absorción de rayos X por parte del calcio que hay en los huesos. Es una exploración sencilla e indolora, similar a una radiografía. En general, se realiza en la zona lumbar de la columna y en el fémur aunque, en ocasiones, también se analizan los antebrazos y las muñecas para cuantificar la masa ósea del paciente.

Discrepancias entre guías

Las guías de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. indican que el tratamiento está reservado solo a los casos diagnosticados o a pacientes con osteopenia, la fase precoz de la osteoporosis. La osteopenia es una situación de baja densidad ósea que provoca un incremento de la fragilidad ósea y un mayor riesgo de fractura. Más que enfermedad, se considera un marcador para el riesgo de fracturas. Los fármacos para tratar ambas entidades pueden contener bifosfonatos (que disminuyen la pérdida e incrementan la densidad ósea), moduladores de los receptores de estrógeno y diversas hormonas que ayudan a mejorar la densidad. No obstante, estos medicamentos pueden tener efectos indeseados, por lo que el tratamiento debe hacerse bajo prescripción médica y basado en las mejores evidencias científicas.

Sin embargo, este último punto es controvertido. Un documento reciente avalado por el Ministerio de Sanidad y Política Social y la Generalitat de Cataluña sobre el tratamiento de la osteoporosis ha generado discrepancias en torno a su contenido. Algunos expertos encargados de revisar esta “Guía de Práctica Clínica sobre Osteoporosis y Prevención de Fracturas por Fragilidad” no están de acuerdo con la versión final porque, en su opinión, parece promover el uso (o abuso, según algunos especialistas) de medicamentos para la enfermedad. Apuntan que se hace una apuesta para empezar de manera precoz el tratamiento farmacológico con todas las mujeres posmenopáusicas, incluso con quienes carecen de factores de riesgo, para prevenir la posibilidad de fracturas. El problema radica, según los expertos, en que estos medicamentos suponen, a su vez, un riesgo añadido por sus efectos secundarios.

Especialistas del servicio balear de salud y miembros de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria y de la Agencia de Información, Evaluación y Calidad en Salud (AIAQS) de Cataluña, junto con un grupo de 25 revisores, tienen una opinión distinta sobre si el tratamiento farmacológico previene o no las fracturas por osteoporosis, un concepto que en la guía no queda demasiado claro porque da la sensación de que lo óptimo es tratar a todas las mujeres sin analizar, además, el impacto económico que tendría tal medida en el sistema nacional de salud.

CÓMO PREVENIR FRACTURAS

Prevenir las fracturas es tarea de todo el proceso vital, desde el nacimiento. Una dieta equilibrada, sobre todo en las etapas de crecimiento y desarrollo, es imprescindible para prevenir la osteoporosis en la edad adulta. Además, los expertos insisten en otras sencillas recomendaciones:

  • Mantener un peso saludable con una dieta equilibrada y actividad física regular. El ejercicio genera músculo y mantiene en condiciones óptimas los huesos, las articulaciones y el estado físico general.
  • Tomar el sol 10 minutos al día para que el organismo sintetice vitamina D, clave en la mineralización de los huesos ya que favorece la absorción intestinal de calcio y fósforo, y aumenta su reabsorción renal.
  • Consumir alimentos ricos en calcio (lácteos y vegetales verdes con hojas). La absorción de este mineral se favorece con nutrientes como la vitamina D, la lactosa y la vitamina C. En cambio, otras sustancias interfieren en el proceso, como los cereales integrales y el fósforo (abundante en carne, pescado, huevos, legumbres y refrescos de cola).
  • Abandonar el hábito del tabaco y la ingesta de alcohol (reducen la densidad de los huesos).
  • Someterse a pruebas de densidad ósea, si el especialista así lo indica.

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http://www.salud7.org/?p=197

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