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Cirugía íntima femenina

Written by post on Monday, September 6th, 2010 in Salud Femenina.


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Cirugía íntima femenina

Dolor, insatisfacción en las relaciones sexuales o secuelas de los alumbramientos se pueden solucionar con intervención quirúrgica

Los partos, los traumatismos o la edad pueden dejar huella en los genitales de la mujer, pero ciertas técnicas quirúrgicas pueden mejorar su deterioro o malestar. Este compendio de operaciones se denomina cirugía íntima femenina y, entre ellas, figuran procedimientos tan variados como el rejuvenecimiento vaginal por láser, la reconstrucción del himen y del clítoris o la corrección de los labios mayores y menores. Sus objetivos son mejorar el aspecto exterior de los genitales de la mujer afectada y su función para que ésta recobre una vida sexual satisfactoria.

* Autor: Por CLARA BASSI
* Fecha de publicación: 3 de septiembre de 2010

La cirugía íntima femenina es un conjunto de técnicas quirúrgicas para mejorar la zona exterior de los genitales de la mujer, tanto desde el punto de vista estético como funcional. El dolor y la insatisfacción en las relaciones sexuales, las secuelas de los partos o el descontento con el estado de las partes íntimas femeninas tienen solución. Sin embargo, todavía hay muchas mujeres que lo desconocen.

El abanico de estas técnicas es amplio. Entre ellas, figuran las intervenciones para retocar los labios mayores o menores (labioplastias) y reconstruir el himen (himenoplastia) o los clítoris hipertróficos, grandes o molestos. Javier del Pozo, director de la Clínica Ginecológica del Pozo-Gómez, que desde hace varios años realiza estos procedimientos en el Centro Médico Teknon de Barcelona, señala que la himenoplastia sólo debe realizarse en pacientes que han sufrido una rotura por problemas traumáticos o accidentes. Respecto a la reconstrucción del clítoris, denominada cistoplastia o clitoroplastia y que no debe confundirse con las operaciones para reconstruir el clítoris después de una ablación, aconseja que sólo se realice si las pacientes sufren dolor.

Otro tipo de cirugía íntima es la reconstrucción del suelo pélvico para evitar la incontinencia urinaria y fecal después de un prolapso genital, que tiene repercusiones en la calidad de vida de la mujer y que, en general, está motivado por partos traumáticos o distócicos, que requieren la intervención de los médicos obstetras.

Rejuvenecimiento vaginal con láser

Entre todas estas técnicas, la más destacada es el rejuvenecimiento vaginal asistido por láser o vaginoplastia. “El objetivo de esta operación es intentar disminuir la amplitud vaginal con criterios de cirugía estética, para dejar un periné limpio”, señala del Pozo. Se interviene “tanto por dentro como por fuera” para que el periné quede “en las mejores condiciones posibles”. Esta técnica consiste en aplicar el láser para reconstruir el tercio exterior de la vagina, reforzar sus músculos y resecar o extraer la mucosa vaginal sobrante para proporcionar un soporte adecuado a la paciente.

Gracias a estas modificaciones, se consigue disminuir tanto el diámetro externo como interno de la vagina, de modo que quede más cerrada y que la paciente recupere la satisfacción sexual. Del Pozo destaca que con esta cirugía se logra que las mujeres “vuelvan a su estado preconcepcional, como si nunca hubieran tenido hijos”. Sin embargo, para operarse, no es necesario esperar hasta que no se piense en tener más hijos. Una mujer puede someterse a esta intervención y quedarse de nuevo embarazada, aunque volverá a sufrir un deterioro en la zona intervenida, salvo si se le practica una cesárea.

Esta técnica está recomendada para pacientes que desean mantener o recuperar el estímulo sexual. En su mayoría, son mujeres que rondan los 50 años, con un déficit de colágeno a consecuencia de la edad, que han tenido dos o tres hijos, por lo que la vagina está muy abierta, y se encuentran en una situación novedosa (a menudo por separación) y desean corregir el déficit sexual que experimentan. “Los procedimientos quirúrgicos permiten que estén más cómodas en sus relaciones sexuales y que sean más gratificantes”, añade Del Pozo.

Según este experto, esta operación es adecuada para pacientes con vaginas dilatadas en exceso debido a los partos y con una “auténtica preocupación porque el sexo resulte satisfactorio”. No es pertinente en mujeres jóvenes en buenas condiciones físicas, ni en mujeres mayores que carecen de interés por su vida sexual o cuando ésta es gratificante.

Contraindicaciones emocionales

La única contraindicación del rejuvenecimiento vaginal es de origen emocional, según Del Pozo. Si una mujer atraviesa un conflicto de pareja, en general la situación se agravará. La mujer debe estar en condiciones adecuadas, “sin patologías ni trastornos locales, ni diabetes, para evitar problemas posteriores como hemorragias locales”. “Para obtener mejores resultados, es preferible individualizar la intervención”, afirma del Pozo. Por otro lado, si se practica en pacientes con relaciones estables, pero poco interés en la vida sexual, “el resultado, en ocasiones, es peor”. Además de tener el orificio más cerrado, se carece de la secreción adecuada y la situación empeoraría.

RESULTADOS DE LA VAGINOPLASTIA

Las mujeres que desean someterse a una vaginoplastia ingresan en un hospital de día, durante doce horas, y se les aplica la anestesia local, peridural o vaginal. La tendencia, por la mejora que han experimentado los medicamentos anestésicos, consiste en utilizar la anestesia peridural. La intervención completa se extiende de 60 a 90 minutos. En ocasiones, las pacientes que recurren a ella sufren, además, incontinencia urinaria, fecal y prolapsos genitales. Por este motivo, se aprovecha para efectuarles una reconstrucción del suelo pélvico. En el postoperatorio, durante la primera semana, padecen molestias y, durante los primeros quince días, deben evitar las relaciones sexuales.

Transcurrido ese tiempo, el 70% de las pacientes manifiestan sentirse muy satisfechas con el resultado, un 10% dice estar sólo satisfecha y entre un 10% y un 12% aseguran sentirse igual que antes de la operación, subraya Del Pozo. Este cirujano explica que la percepción de las mujeres operadas depende de su estado previo y de la motivación por la que se sometieron a un rejuvenecimiento vaginal por láser. Insiste en que quienes se sienten satisfechas son mujeres cuya vagina ha quedado dilatada tras dar a luz y apuestan por un nuevo impulso a su vida sexual, mientras que en mujeres que han perdido interés por el sexo, esta cirugía no consigue tan buenos resultados.

consumer.es

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Investigaciones sugieren que las técnicas de relajación podrían ayudar a prevenir y reducir algunos de los peores efectos

MIÉRCOLES, 26 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) — Sentirse estresada a principios del ciclo menstrual podría empeorar los síntomas premenstruales de una mujer, pero enseñar a las mujeres a reducir sus niveles de estrés podría ayudar, según sugiere un estudio reciente.

En el estudio participaron 259 mujeres saludables de entre 18 y 44 años de edad a las que se proporcionó un monitor de fertilidad para el hogar para dar seguimiento a su ciclo mensual. Las participantes también completaron cuestionarios sobre sus niveles de estrés para cada una de las cuatro semanas de su ciclo. Ninguna de las mujeres tomaba anticonceptivos orales ni ningún otro fármaco hormonal.

Las mujeres que afirmaron sentirse estresadas dos semanas antes del inicio de la menstruación tenían entre dos y cuatro veces más probabilidades de reportar síntomas premenstruales de moderados a graves, en comparación con las que no se sentían estresadas, según el informe publicado en línea hace poco en la revista Journal of Women’s Health.

Los síntomas reportados por las participantes incluían cambios en el estado de ánimo, depresión, fatiga, una reducción de la concentración, hinchazón y sensibilidad de los senos, dolores generales, hinchazón abdominal, y sentimientos de rabia y ansiedad.

“Tal vez sea posible reducir o prevenir la gravedad de estos síntomas con técnicas para ayudar a las mujeres a afrontar el estrés con más eficacia, como la biorretroalimentación, el ejercicio o técnicas de relajación”, aseguró en un comunicado de prensa de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. la investigadora Audra Gollenberg, becaria postdoctoral de la División de Epidemiología, Estadística e Investigación en Prevención del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD) Eunice Kennedy Shriver.

También hay varios medicamentos disponibles para tratar los síntomas del síndrome premenstrual, señaló la autora del estudio Mary Hediger, también del NICHD.

“Cada mujer es un individuo, y algunas experimentan síntomas graves que ameritan fármacos”, apuntó en el comunicado de prensa. “Sin embargo, estudios futuros podrían mostrar que las técnicas de reducción del estrés pueden prevenir o reducir la gravedad del síndrome premenstrual, lo que podría resultar una alternativa rentable a los medicamentos para algunas mujeres”.

healthfinder.gov

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Un estudio sugiere que los cambios en la materia gris podrían contribuir a una peor experiencia del dolor en general

Por Jenifer Goodwin
Reportera de Healthday

MIÉRCOLES, 11 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) — Con frecuencia, los cólicos menstruales se consideran una mera molestia, pero una investigación reciente sugiere que este sufrimiento mensual podría alterar los cerebros de las mujeres.

Investigadores de Taiwán usaron un tipo de escáner cerebral conocido como morfometría basada en vóxel optimizado para analizar la anatomía de los cerebros de 32 mujeres jóvenes que refirieron experimentar cólicos menstruales entre moderados y graves de forma regular durante varios años, y los de 32 mujeres jóvenes que no experimentaban dolor menstrual.

Incluso cuando no experimentaban dolor, las mujeres que habían referido sufrir cólicos intensos tenían anomalías en su materia gris (un tipo de tejido cerebral), señaló el Dr. Jen-Chuen Hsieh, autor del estudio y profesor de neurociencia del Instituto de Ciencias Cerebrales de la Universidad Nacional Yang-Ming de Taipéi, Taiwán.

Estas diferencias incluían reducciones anormales en el volumen de regiones del cerebro que se cree que tienen que ver con el procesamiento del dolor, el procesamiento sensorial de nivel superior y la regulación emocional, además de aumentos en regiones involucradas con la modulación del dolor y la regulación de la función endocrina.

Los investigadores señalaron que no se sabe exactamente cómo podrían afectar la forma en que las mujeres experimentan el dolor los cambios en el cerebro. Pero las anomalías cerebrales sugieren que el dolor menstrual podría tener similitudes con otras afecciones de dolor crónico en cuanto a que, con el tiempo, los ataques repetidos de dolor muy fuerte hacen que el cerebro sea inusualmente sensible al dolor, en efecto provocando que la experiencia del dolor empeore.

“Un bombardeo duradero al cerebro periférico puede provocar cambios plásticos en el cerebro central, como adaptación reactiva”, explicó Hsieh. “También puede ser un mecanismo esencial que perpetúa la ‘cronificación’ del dolor”, o sea, un mecanismo que puede convertir el dolor en una aflicción duradera.

El estudio aparece en la edición de septiembre de PAIN.

Los cólicos menstruales, el dolor en la parte baja del abdomen que ocurre cuando el útero se contrae durante la menstruación, es el trastorno ginecológico más común entre las mujeres en edad fértil, según la información de respaldo del artículo.

Karen J. Berkley, profesora emérita de neurociencia y psicología de la Universidad Estatal de Florida, apuntó que con frecuencia el dolor menstrual no se toma en serio.

“Este es uno de los primeros grupos en fijar la atención sobre los cólicos menstruales, el hecho de que esta afección puede tener un impacto en las vidas de las mujeres, y que se ve acompañada de cambios en la anatomía y función cerebrales”, comentó Berkley.

Anteriormente, el equipo taiwanés reportó que las mujeres que sufrían de cólicos menstruales también tienen diferencias en la actividad cerebral observada mediante tomografía de emisión de positrones, otro tipo de escáner cerebral.

“En conjunto, estos dos estudios apuntan al hecho de que este dolor cíclico continuo en las mujeres no carece de importancia”, enfatizó Berkley. ”

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Tips para una Vida Saludable

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Un estudio halla que si ya tiene sobrepeso, dedicar incluso cinco minutos al día a la bicicleta da resultado

Por Alan Mozes
Reportero de Healthday

LUNES, 28 de junio (HealthDay News/DrTango) — Andar en bicicleta es tan eficaz como caminar a paso ligero para ayudar a las mujeres premenopáusicas a evitar que aumenten más peso, revela un estudio reciente.

Andar en bicicleta ayuda a mantener a raya el peso de más en mujeres premenopáusicas con sobrepeso u obesas, aseguró la autora principal del estudio Anne C. Lusk, investigadora asociada del departamento de nutrición de la Facultad de salud pública de Harvard en Boston.

“Sin duda, las mujeres que tienen un peso corporal normal pueden beneficiarse de la bicicleta”, apuntó. “Pero, sobre todo para las mujeres premenopáusicas con sobrepeso u obesas, montar en bicicleta entre dos y tres horas a la semana las hace 46 por ciento menos propensas a aumentar más de 5 por ciento de su peso inicial a largo plazo”.

Los investigadores también encontraron que caminar despacio, o sea caminar menos de tres millas (4.8 kilómetros) en una hora, no ayuda a controlar el peso.

Lusk y sus colegas informaron sobre sus hallazgos en la edición del 28 de junio de Archives of Internal Medicine.

Los autores destacan que en 1995, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. y el American College of Sports Medicine recomendaron que todos los adultos estadounidenses deberían hacer media hora al día de actividad moderadamente intensa.

A pesar del consejo, dos tercios de los estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos en estos momentos, apuntaron Lusk y su equipo, mientras que el 16 por ciento de los niños y adolescentes estadounidenses tienen sobrepeso y un tercio está en riesgo de ganar peso en exceso.

En una investigación anterior, el equipo del estudio informó que caminar rápidamente ayudaba a las mujeres de peso normal o que acababan de perder peso a mantener el peso a raya, mientras que caminar despacio no mostró ningún beneficio.

Esta vez, los investigadores decidieron explorar los beneficios potenciales de salud que se podrían conseguir si más mujeres anduvieran en bicicleta.

Apenas la mitad del uno por ciento de los estadounidenses mayores de 16 años van al trabajo en bicicleta. De ese grupo, sólo el 23 por ciento son mujeres, apuntaron los autores.

Los autores analizaron la historia clínica, los patrones de peso corporal, los hábitos de ejercicio y los datos relativos al estilo de vida de más de 18,400 mujeres que participaron en el Estudio de Salud de las Enfermeras II. Las mujeres, que tenían entre 25 y 42 años de edad en 1989, eran premenopáusicas hasta 2005 y no tenían impedimentos físicos para hacer ejercicio.

El equipo de Lusk se centró en el cambio de peso que tuvo lugar entre 1989 y 2005.

En 1989, cerca de la mitad de las mujeres dijeron que hacían caminatas lentas, mientras que casi el 40 por ciento dijo que caminaba a paso ligero y casi la mitad dedicaba algo de tiempo a andar en bicicleta.

Para 2005, las mujeres habían aumentado en promedio más de 20 libras (9 kilos), al mismo tiempo que habían reducido de manera significativa la cantidad total de tiempo que pasaban siendo activas.

Sin embargo, las mujeres que no usaron la bicicleta en 1989 pero si hacían algo de ejercicio en bicicleta para 2005 experimentaron un aumento de peso significativamente menor. Esto era así sobre todo entre las mujeres que tenían exceso de peso, para quienes andar tan poco como cinco minutos al día en bicicleta marcaba la diferencia. Y entre más tiempo andaban en bicicleta, menor era el peso que ganaban, observaron los autores.

Por el contrario, las que redujeron el tiempo que dedicaban a montar en bicicleta con los años, al pasar de 15 minutos al día a muy poco o nada, experimentaron un mayor aumento de peso.

Y las mujeres de peso normal que andaban en bicicleta más de cuatro horas a la semana en 2005 tenían menos probabilidades de aumentar más del 5 por ciento de su peso inicial, encontraron los investigadores.

El equipo concluyó que se debería animar a las mujeres premenopáusicas, especialmente si tienen problemas de peso, a montar en bicicleta al igual que caminar a paso ligero.

“Abogamos por una actividad física que forme parte de la rutina diaria”, dijo Lusk. “No tiene que pensar en su frecuencia cardiaca ni en cuántas veces a la semana lo hace. Le recomendamos que incorpore la caminata a paso ligero o que monte en bicicleta los siete días de la semana”.

Lusk agregó que Estados Unidos haría bien en imitar a los Países Bajos a nivel de política pública, donde los carriles bici, del tamaño de las aceras, permiten a las personas ir en bicicleta uno al lado del otro, alentando así la bicicleta como una experiencia social.

“A menudo cuando tenemos carriles bici, todavía usamos el modelo del ‘guerrero solitario’ en un solo carril estrecho, en el lado izquierdo de los vehículos donde la gente no se siente cómoda”, señaló. “Necesitamos repensar este enfoque”.

Cedric Bryant X., director científico del American Council on Exercise (ACE) en San Diego, dijo que las recomendaciones de política pública de Lusk “dan justo en el blanco”.

“Su argumento… se inscribe en el objetivo de ayudar a los estadounidenses a incorporar la actividad física en sus estilos de vida”, dijo.

“Andar en bicicleta no es un deporte de impacto, así que no hace daño a las articulaciones, por tanto hacer que esta actividad sea accesible para las personas es hacia donde creo que todas las organizaciones principales de aptitud física están apuntando”, dijo Bryant.

Sin embargo, la Dra. Nieca Goldberg, directora médica del Programa Cardiaco para la Mujer del Centro Médico de la Universidad de Nueva York, emitió una nota de advertencia con respecto a cómo las mujeres podrían interpretar esta nueva información.

“Creo que restar importancia a los beneficios de caminar despacio es un mal mensaje para enviar a las personas que podrían haber pasado la mayor parte de sus vidas sentadas en una silla, por así decirlo”, señaló Goldberg. “Así que caminar despacio es un buen punto de partida si no está acostumbrado a caminar. Es más barato que ir en bicicleta y quizá más fácil, y básicamente hay que empezar en alguna parte”.

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Un estudio sugiere que los parches ofrecen mejores probabilidades que la terapia hormonal en forma de pastilla

VIERNES, 4 de junio (HealthDay News/DrTango) — Recibir dosis bajas de terapia de reemplazo hormonal (TRH) a través de un parche en la piel puede reducir el riesgo de accidente cerebrovascular de una mujer, pero los parches de dosis alta podrían en realidad aumentar el riesgo, sugiere un nuevo estudio.

Muchas mujeres toman la terapia hormonal para tratar los síntomas menopáusicos, pero algunos estudios han asociado este tratamiento con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular.

Para el nuevo estudio, los investigadores revisaron una base de datos británica de expedientes médicos de 1987 y 2006, y se centraron en 15,710 casos en los que una mujer entre 50 y 79 años había sufrido un accidente cerebrovascular. Compararon las mujeres con otras 59,958 mujeres.

Las mujeres que usaron parches de dosis baja no tenían un riesgo más alto de accidente cerebrovascular que las mujeres que no utilizaron dichos parches, según el estudio, pero el uso de parches de alta dosis aumentaba las probabilidades de accidente cerebrovascular en un 88 por ciento. Entretanto, tomar la terapia hormonal por vía oral aumentaba el riesgo entre un 25 y 30 por ciento, en comparación con el riesgo de las mujeres que no tomaban la terapia de reemplazo hormonal en forma de píldora. Se encontró que la dosis y la formulación, si la terapia oral era de estrógenos solos o combinados con progesterona, no tenía ninguna incidencia en los resultados.

Tomar pastillas de reemplazo hormonal durante menos de un año no aumentó el riesgo de accidente cerebrovascular, según el estudio, pero el riesgo aumentaba en 35 por ciento para las mujeres que tomaban la píldora durante más de un año.

Los autores advirtieron que su investigación por sí sola no demuestra de manera definitiva que los parches sean más saludables que las píldoras.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 4 de junio de BMJ.

healthfinder.gov/

La experta explica los falsos mitos sobre el cambio hormonal de la mujer

Raquel Garrido / Málaga | Actualizado 03.06.2010 – 01:00

María Jesús Cornellana es presidenta de la sección de menopausia de la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología y recientemente ha coordinado un estudio sobre el perfil de la mujer menopáusica en todas las comunidades autónomas, que se ha presentado en el congreso que se está celebrando esta semana en Málaga.

-Lo primero que habría que aclarar es que la menopausia no es una enfermedad.

-Es un proceso fisiológico que comparo con la adolescencia porque está basado en cambios hormonales. La diferencia es que en la menopausia el causante es el déficit de estrógenos que se produce cuando el ovario deja de funcionar y produce muchas alteraciones.

-¿Qué es lo que más altera la calidad de vida de las menopáusicas?

-En un 80% de las mujeres los sofocos en más o menos intensidad, pero se puede solucionar. Los profesionales tenemos que escuchar lo que la mujer nos dice y ver hasta qué punto les afecta para adaptar el tratamiento a su perfil.

-¿El tratamiento siempre es farmacológico?

-En general, es un tratamiento hormonal o de fitoterapia derivado de plantas medicinales que tiene ahora mayor aceptación por sus menores efectos secundarios. La terapia hormonal reduce los sofocos en una semana o diez días. Pero hay mujeres cancerofóbicas que recurren a las isoflavonas de soja. Aunque hay que tomar las dosis suficientes y tomarlas con comidas porque si no no son absorbidas. Su efecto tampoco es inmediato y tiene que pasar mínimo un mes.

-¿Se sigue relacionando menopausia y cáncer?

-Es la terapia hormonal la que se relaciona con el cáncer de mama a raíz de un estudio realizado en EEUU que nunca se llegó a terminar. Pero no hay que asociarlo siempre que lo hagas a las dosis bajas y sólo durante el tiempo que haga falta.

-¿Por qué ese miedo de la mujer a enfrentarse a la menopausia?

-La mujer entra en una etapa de la vida en la que no sabe lo que le sucede y tiene miedo de que vaya a más esa sensación de incomodidad, insomnio o sofocos. Pero hay efectos positivos porque desaparece la regla y eso es un relax, además de saber que ya no te puedes quedar embarazada. También es positivo el hecho de que la mujer llega a una edad en la que está más segura de sí misma. Si se sabe reorientar ese momento, es una fase que se puede disfrutar.

-¿Qué falsos mitos se siguen escuchando a día de hoy sobre la menopausia?

-Hay mujeres que piensan que pasan a ser viejas por el hecho de no tener la regla y eso no es cierto porque son iguales que hace medio año. Otro mito es creer que al primer fallo de la regla ya están menopáusicas y el paso de la edad fértil a la menopausia no es de repente y para que se considere así debe haber pasado un año entero sin regla. También suelen considerar que ya dejan de interesar por no poder quedarse embarazadas. Lo normal es que se produzca entre los 45 y los 55 años, por debajo de los 40 se considera precoz. A esas mujeres sí que hay que darles un tratamiento diferenciado porque a la larga sabemos que la osteoporosis es debida a esta falta reiterada de estrógenos.

-¿El ritmo de vida actual puede influir en un aumento de los casos de menopausia precoz?

-En principio no tiene nada que ver porque hay unos componentes genéticos los que te marcan y, sobre todo, los folículos que la mujer tiene en el ovario al nacer. Cuando se acaban llegas a la menopausia.

-¿Sigue siendo un algo negativo hablar de menopausia?

-La palabra menopausia todavía es un poco peyorativa. Incluso cuando estás rara de carácter tus propios hijos te llegan a decir que estás menopaúsica. Eso a las mujeres les afecta y tienen que entender que es una etapa de la vida y punto.

-¿Qué pasa con el sexo después de la menopausia?

-Se produce una disminución del deseo sexual debido a esos cambios hormonales y sequedad vaginal, y si no se sigue un tratamiento con estrógenos locales se producirá una atrofia vaginal que hará que la penetración sea dolorosa. Pero eso no significa que la sexualidad se haya acabado ni muchísimo menos, lo que pasa es que muchas mujeres manifiestan la falta de deseo sexual al llegar a la menopausia y la usan como válvula de escape para expresar una situación que suele venir de tiempo atrás.

-¿La menopausia engorda?

-Sí sabemos que hay un cambio en el metabolismo y que la sensación de saciedad que normalmente tenemos se diluye por la falta de estrógenos. Hay que incidir más en dietas porque sí es verdad que es mucho más difícil perder kilos.

-¿Tanto poder tienen las hormonas femeninas a las que siempre se les achacan los cambios en el carácter de la mujer?

-Tanto poder tienen las hormonas femeninas como las masculinas. El problema es que muchas veces la mujer acepta la culpa de que una relación sexual no funcione sobre todo al llegar a la menopausia. Lo que no se tiene en cuenta es que muchos hombres tienen problemas de erección o eyaculaciones precoces y no lo reconocen.

-¿Cómo varía la menopausia en la mujer según la comunidad autónoma donde vive?

-Hay diferencias importantes. Por ejemplo, en Canarias se da la más alta incidencia de toda España de menopausia precoz y también tardía. Y curiosamente es donde hay mayor incidencia de obesidad.

-¿Y las mujeres menopáusicas en Andalucía?

-Son las más informadas y eso les permite acceder a tratamientos antes.

-El mensaje para estas mujeres es que hay vida después de la menopausia…

-Hay que tomarlo con una actitud positiva porque es un periodo de cambios que tienen que saber reconducir y explicarlo en su entorno para que lo entiendan.

malagahoy.es

Un estudio halla que la estrategia escalonada basada en pruebas de sangre resultó casi 100 por ciento precisa en mujeres de mayor edad

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

JUEVES, 20 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Una investigación reciente sugiere que un nuevo método escalonado detecta con precisión el cáncer de ovario de etapa inicial en mujeres de mayor edad que tienen un riesgo promedio para esta enfermedad.

Se sabe que el cáncer es un asesino silencioso porque con frecuencia se diagnostica demasiado tarde para ser tratado con éxito. Hace tiempo que los científicos intentan dar con un método confiable de detección precoz.

El algoritmo de riesgo de cáncer de ovario (Risk of Ovarian Cancer Algorithm, ROCA), que usa un modelo matemático, esta diseñado específicamente para las mujeres posmenopáusicas en riesgo promedio de la enfermedad.

Los hallazgos serán presentados en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, ASCO) que se celebrará el mes próximo en Chicago, pero fueron dados a conocer a los periodistas en una rueda de prensa especial el jueves.

“Este algoritmo ROCA representa otro ejemplo más de la medicina personalizada. Esto está personalizado hacia una estrategia de evaluación de un cáncer grave”, explicó el Dr. Douglas W. Blayney, presidente de la ASCO y profesor de medicina interna de la Facultad de medicina de la Universidad de Michigan y director médico del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Michigan.

Sin embargo, los expertos están esperando los resultados de un ensayo mucho más grande que debería salir en 2015 antes de recomendar esto como procedimiento rutinario.

“Esto no va a cambiar la práctica en este momento” aseguró la Dra. Karen Lu, autora principal del estudio y profesora de oncología ginecológica del Centro Oncológico M.D. Anderson de la Universidad de Texas.

“El cáncer de ovario es el cáncer ginecológico más grave y la cuarta causa principal de muerte por cáncer en las mujeres”, aseguró Lu. “Más del 75 por ciento de los casos se presentan con enfermedad en etapa avanzada, cuando el índice de curación es inferior a treinta por ciento. No hay una buena prueba exploratoria efectiva en este momento”.

Medir los niveles de una proteína de la sangre conocida como CA-125 puede ayudar a detectar el cáncer de ovario, pero el marcador está lejos de ser perfecto.

En este estudio participaron más de 3,200 mujeres posmenopáusicas entre 50 y 74 que no habían sufrido cáncer de ovario y que no tenían antecedentes familiares significativos de cáncer de ovario o de mama.

Las mujeres comenzaron recibiendo una prueba de sangre CA-125 cada año. Si la prueba indicaba bajo riesgo, las mujeres podían esperar otro año antes de la prueba siguiente.

Si los niveles estaban elevados, ponerlas en la categoría de riesgo intermedio, sin embargo, se le programaba a las mujeres una prueba de seguimiento tres meses después.

Si esa prueba también era elevada, se consideraba que las mujeres estaban en riesgo elevado y se sometían a sonografía transvaginal (STV) o ultrasonido y se remitían a un oncólogo ginecológico, que decidía si la cirugía era necesaria.

Durante los nueve años del ensayo, el 6.8 por ciento de las voluntarias se pasaron al grupo de prueba con CA-125 durante tres meses, mientras que apenas el 1 por ciento se remitió a STV y a un oncólogo.

En total, ocho de las más de 3,200 mujeres se sometieron a la cirugía recomendada. Tres de ellos tenían cáncer de etapa inicial (los tres se habían sometido a tres años de pruebas con CA-125 antes de pasar al siguiente grupo), dos tenían tumores de ovario “en el límite” y las otras tres tenían tumores ováricos benignos.

La especificidad del método ROCA fue de 99.7 por ciento, lo que significa que virtualmente no hubo falsos positivos, anotó el equipo.

Ninguna de las mujeres que tenía cáncer de ovario dejó de ser detectada por la prueba, aseguró Lu.

Si los resultados del ensayo ROCA de mayor tamaño, que se realiza actualmente en Gran Bretaña, son estimulantes, el ROCA podría llegar al consultorio de los médicos en un futuro no muy lejano, como “parte de los exámenes de salud de rutina para mujeres posmenopáusicas”, agregó Blayney.

healthfinder.gov

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